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Negocio digital

7+1 Consejos para emprender que te harán la vida más fácil

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consejos para emprender

Lo que todo el mundo te dice es que existe un único método para conseguir bajar siete kilos en veinte días, o que solo hay una forma de ser más productivo y es levantarte todos los días a las cinco de la mañana. 

Pero lo que casi nadie te dice, es que esas dos verdades no siempre son útiles. 

No en personas reales como tú que lo que quieren es hacer cambios en su vida sin dolores de cabeza y sin presionarse tanto. 

Así pasa cuando quieres emprender.

No sabes por dónde iniciar, las dudas te invaden y las inseguridades comienzan a surgir justo cuando tienes que tomar decisiones importantes. 

La buena noticia es que siempre existirá una mano amiga que esté dispuesta a ayudarte a dar tus primeros pasos en cualquier tipo de emprendimiento.

Te doy mi mano, porque quizá mis palabras sean lo que necesitas leer hoy. Todo lo que te diré es desde mi experiencia personal: 

No existe una única forma de comenzar. 

El cómo empezar es el estrés de todos hoy en día:

«Si todo ya está inventado, ¿cómo puedo innovar con mis productos o servicios?, ¿qué tipo de solución puedo ofrecer a mis clientes? ¿cómo haré que mi negocio obtenga las primeras diez ventas?»

Y ni hablar de cuando el proyecto más importante eres tú mismo, cuando quieres invertir en crecimiento personal y transformar lo que ya eres, en algo mejor. 

Puede que esta idea que tienes en mente desde hace un tiempo, sea la primera a la que le das el sí.  

Quieres es que todo salga bien, pero no sabes cómo comenzar y qué métodos son los que debes aplicar para conseguir los resultados que quieres. 

Y es ahí cuando entra en juego este primer mantra que sí o sí se debe quedar contigo para siempre: no existe una única forma de comenzar. 

El autoconocimiento es la clave para saber qué tipo de plan es el que tienes que idear y seguir con mucha disciplina. 

Y eso no quiere decir que nunca tendrás que pedir ayuda, sino que tú eres el único que conoce con exactitud lo que quieres conseguir, y eres la primera persona a la que debes consultar tus decisiones. 

Y sí, tener como referentes a figuras del sector es necesario, pero debes tener en mente que ellos han emprendido en otras circunstancias y con realidades personales únicas. 

Actúa siempre acorde a un plan.

Ahora toca diseñar un plan de acción. 

¿Tu proyecto puede ser escalable en el tiempo? ¿necesitas a un equipo de trabajo para comenzar? ¿quién estará a cargo de la ejecución?…

Pensar que conseguir quién invierta en tu proyecto es lo único que importa es un error grave, así como también lo es el no saber cómo recuperar la inversión inicial. 

Imagina todas las veces que has cantado en la ducha y la pasión que sientes en ese momento, ahora sé sincero contigo mismo y responde lo siguiente: ¿de verdad tienes una buena voz? 

Así sucede cuando consigues un buen capital pero no tienes diseñado un plan o sabes que no estás capacitado para ejecutarlo tú solo. Sabes cantar, pero no significa que cantes bien. 

Ahora, ¿sabías que de tus mismos productos o servicios puedes conseguir el dinero que necesitas para hacerlos aún más rentables y duraderos en el tiempo? 

Eso quiere decir que no es necesario recurrir a un inversionista, convencerlo de que crea en ti y que tengas que emprender bajo sus condiciones; sino que tú mismo tienes la capacidad de crear ese capital que necesitas. 

Lo que quieres no llega, tienes que buscarlo.

Lo mucho que sueñas con tu casa azul de cercas blancas, con tener tu propia empresa y con tener un patrimonio con el qué contar para cuando decidas retirarte, dice mucho de tu personalidad. 

De tus deseos y de las expectativas positivas que tienes de ti mismo. 

Soñar es una de las cualidades que pocas personas conservan hoy en día, y a ti se te da de forma natural.

La idea es que logres bajar esos sueños a tierra, partiendo de que todo lo que deseas no llega por sí solo, tú tienes el deber de buscarlo. 

¿Te has puesto a pensar en todo lo que puedes perder si no comienzas a crear tus propias oportunidades? 

Imagina todo lo que puedes conseguir si buscas que sucedan las cosas y no solo esperas que lo bueno aparezca un día de estos

Tú mejor edad es la que tienes.

Ni dos años menos ni diez más, con lo que tienes, tienes que empezar. 

Todos en algún momento hemos diseñado un plan de vida similar a los mandamientos o must have con los que cumplir, con la edad correcta según cada objetivo. 

Por ejemplo, te gradúas a los 22, te casas a los 27 y tienes tu primer hijo antes de los 30 porque no puedes decepcionar a nadie con el tema. 

Y así fluyes con la vida sin tener la más mínima idea de que cuando dejas de hacer lo que realmente quieres hacer, pierdes tiempo. 

Así que este tercer consejo viene acompañado de otro: no tiene que importarte lo que los demás te digan sobre tu edad, tampoco tienes que darle explicaciones a terceros de porqué decidiste emprender. 

Recuerda, que lo que los demás puedan llegar a opinar de ti dice más de ellos que de ti. 

Eso significa entonces que tú mejor edad es la que tienes y listo.

¿Tienes 54 años pero quisieras dedicarte a atender partos en casa y no a trabajar en un restaurante?, hazlo. 

¿Tienes 21 años y quieres emprender un negocio de joyería en el que tú misma fabriques pieza por pieza y no estudiar periodismo?, hazlo. 

El tiempo de los demás, no es el tuyo.

La presión social también influye en esa necesidad de conseguir todo lo que quieres pero al tiempo de los demás.  

Las inseguridades y la ansiedad están ahí esperando a que tengas la mínima duda de si tú vas a conseguir lo mismo que otros y al mismo tiempo. Y es entonces cuando te paralizas, no avanzas. 

Tú eres el único que sabe cuáles son tus procesos, el ruido externo siempre existirá, por lo que trabajarás en hacer que todo lo que te desafíe, no te importe casi.

No puedes evitar el miedo pero sí lo puedes ignorar. 

Y a este punto quería llegar, el miedo. 

¿Sabías que existen dos tipos de miedos?

El miedo existencial es el que de forma natural existe en todos los seres humanos, como el miedo a morirte por ejemplo. No los puedes evitar, porque no lo controlas tú. 

Ahora, el miedo que está arraigado de forma profunda en tu sistema nervioso es el que debes domar. 

¿Recuerdas todas las veces que te han dicho que no puedes, que no eres capaz o que olvides lo que tienes en mente? son todas detonantes de este temor que te da ahora hablar en público. 

No todo se queda ahí, resulta que también tienes que lidiar con el shock, que es la reacción que tiene tu sistema nervioso al estar sometido a mucha tensión y estrés. 

Cuando sabes que tienes que seguir adelante pero no eres capaz de accionar porque quieres evitar que te vuelvan a decir que no eres capaz o que vas a fracasar, es cuando estás en un estado de shock

Lo realmente peligroso es que te quedes así por días, meses y hasta años. 

Lo que quiero decir con esto es que puede que el miedo a la muerte desaparezca con el tiempo o lo tengas para siempre porque no lo controlas al 100%.

Pero sí puedes salir del estado de shock en el que estás porque alguien alguna vez te dijo que no podías. 

Sé que cambiar, crecer, evolucionar, decidir, arriesgarse, perder un empleo seguro, que tu familia no entienda qué quieres hacer con tu vida, quedarte sin dinero; son escenarios que la ansiedad te crea y repite en la mente, pero que no siempre ocurren. 

¿Cuál es la mejor forma de afrontar un miedo y dejar de darle importancia? 

Sabiendo que cada vez que piensas en que todo saldrá mal y que te quedas estancado en un mismo sitio para no salir de tu comodidad, es tiempo que pierdes y dinero que deja de ingresar a tu bolsillo. 

Y cada vez que sientas que no puedes, que no lo conseguirás o que ese emprendimiento es una mala idea; recuerda todo lo que has logrado por ti mismo, reconócete todo lo bueno que has creado en tu vida y sigue adelante. 

Necesitas educarte, invertir tiempo en formación y trabajar para alguien más. 

No es que tengas que hacer un máster en comercio internacional: tienes que aprender algo y que ese algo sea realmente útil para lo que quieras emprender.  

Antes de emprender, debes aprender. 

Imagina que quieres emprender como community manager y comienzas a estudiar leyes… ¿de qué te va a servir ese conocimiento que para nada tendrás que aplicar en tu vida laboral? 

Tienes que buscar la congruencia, conocimientos que te ayudarán a resolver problemas, educarte e invertir en formación que te dará las herramientas para que ese emprendimiento no fracase, o para que al menos evites ciertos fracasos. 

Ahora, los errores que cometen los clientes para los que ya trabajas te ayudarán a encontrar áreas de oportunidad para tu negocio. Piénsalo, cuáles son los motivos por los que quieres crear un camino propio y qué es lo que no harás igual que ellos. 

No existe la igualdad en ninguno de los sentidos, enfócate en ti. 

Comenzando por la premisa de que no eres víctima y que nadie te debe nada, es que podemos conversar sobre la igualdad. 

No siempre existen las condiciones para que todo te salga como quieres: el país en el que vives, el presupuesto que tienes, las herramientas con las que cuentas para comenzar, los impuestos que debes pagar… 

Así que tienes que enfocarte solo en ti y enfrentarte al victimismo.  

«Es que mi hermana sí tuvo educación universitaria pero yo no».

«Es que él sí tiene el dinero suficiente».

«Es que no tengo una oficina para trabajar»

Todas estas justificaciones son condiciones externas que tú no puedes controlar, pero que sí puedes conseguir por cuenta propia si comienzas a buscar los recursos que necesitas. 

Ya ves que no existen las verdades absolutas, pero sí existen personas con verdades útiles. 

Desde tu verdad, ¿sientes que tienes más consejos que le pueden hacer la vida más fácil a cualquiera que quiera emprender por primera vez?

2 Comentarios

  1. Jesus

    Enhorabuena Amanda. Muchas felicidades por dar este primer paso . Leyendo lo que escribes me viene a la mente un libro que leí hace algún tiempo: El mapa para alcanzar el éxito. De John Maxwell . Todo un manual para trazar rutas y planes de acción para alcanzar el éxito, lo que recomiendo a todas las personas que invierten en su crecimiento.

    Responder
    • Amanda

      Hola Jesús,

      Todavía no lo leo, lo busco ya mismo para hacerlo. Lo más probable es que me guste, gracias por la recomendación.

      Y sí, no hay un único camino que seguir: todos tenemos que trazar nuestra propia ruta.

      Aunque suene cliché, tú tienes todo el poder.

      Agradecida estoy por tu comentario.

      Responder

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